La pelea
Siempre que ¡pego el cabezaso! y cuando "ya bien, varón" me deshaces, lo mismo: la indecencia del dolor es indiferente.
Tengo a mano las normas de autoayuda, televisión, verdad o género heredadas a los ponchazos, en la escuela, con los adultos o mis padres (y madres) y mi psicología, hechos de incendios emocionales y cicatrices chiquitas.
O, como opción, repetir escenas de mi televisión favorita: decirlas, no interpretarlas para un par de cuervos princesitas, como decir: "no soy de tu raza", o algo parecido.

1 comentario:
¡fc, lind!
es hermoso lo triste, cuando lo decís vos...
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