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23.9.15

Carmen III - Catulus

III
Lugete, o Veneres Cupidinesque
et quantum est hominum uenustiorum!
passer mortuus est meae puellae,
passer, deliciae meae puellae,
quem plus illa oculis suis amabat:
nam mellitus erat suamque norat
ipsam tam bene, quam puella matrem,
nec sese a gremio illius mouebat,
sed circumsiliens modo huc, modo illuc
ad solam dominam usque pipiabat.
qui nunc it per iter tenebricosum
illuc, unde negant redire quemquam.
at uobis male sit, malae tenebrae
Orci, quae omnia bella deuoratis!
tam bellum mihi passerem abstulistis.
o factum male! o miselle passer!
tua nunc opera meae puellae
flendo turgiduli rubent ocelli

III
¡Llorad, oh Venus y Cupidos
y cuanto hay de hombres refinados!
El gorrión de mi niña ha muerto;
el gorrión, delicia de mi niña,
a quien ella más que a sus ojos quería;
pues era dulce como la miel
y la conocía tan bien como una niña a su madre,
y no se movía de su regazo,
sino que, saltando a su alrededor, por aquí, por allá,
piaba sin parar sólo a su dueña;
y ahora va por un camino tenebroso
hacia allí de donde dicen que no vuelve nadie.
¡Malditas seáis, malvadas tinieblas
del Orco, que devoráis todas las cosas bellas!: 
tan hermoso gorrión me habéis arrebatado.
¡Oh desgracia! ¡Gorrión pobrecito!
Ahora, por tu culpa, los ojitos de mi niña,
hinchaditos, enrojecen de llanto.

30.7.14

Las sirenas - Diego Bentivegna

Fue en un segundo.
Oímos el canto genital de las muchachas,
las pájaras fatales de las rocas;

la melodía sabrosa de la muerte,
un ulular clavado
en las gargantas oscuras de la horda.

Fue en un segundo
ver desde el barco un pobre cuerpo mixto:
Parténope destrozada entre las rocas,
hecha polvo en la tierra abandonada.

16.6.14

Holdouts

San Juan de Patmos ante la puerta latina - José Lezama Lima

Su salvación es marina, su verdad de tierra, de agua y de fuego.
El fuego en la última prueba total,
pero antes la paz: los engendros de agua y de tierra.
Roma no se rinde con facilidad, ni recibe por el lado del mar:
su prueba es de aceite, el aceite que mastica las verdades.
El aceite hirviendo que muerde con dientes de madera,
de blanda madera que se pega al cuerpo, como la noche
al perro, o al ave que cae hacia abajo sin fin.
Roma no se fía y su prueba es de aceite hirviendo,
y sus dientes de madera son la madera
mucho tiempo sumergida en el río, blanda y eterna,
como la carne, como el ave apretada hasta que ya no respira.
San Pablo ganaría a Roma, pero la verdad es que San Juan de Patmos
ganaría también a Roma.Ved su marca, su fuego, su ave.
Los ancianos romanos le cortan la cabellera,
quieren que nunca más la forma sea alcanzada,
tampoco el ejemplo de la cabellera y la pleamar de la mañana.
San Juan está fuerte, ha pasado días en el calabozo
y la oscuridad engrandece su frente y las formas del Crucificado.
Ha gozado tanto en el calabozo como en sus lecciones de Éfeso.
El calabozo no es una terrible lección,
sino la contemplación de las formas del Crucificado.
El calabozo y la pérdida de sus cabellos debían de sonarle como un río,
pero él, sólo es invadido por la ligereza y la gloria del ave.
Cada vez que un hombre salta como la sal de la llama,
cada vez que el aceite hierve para bañar los cuerpos
de los que quieren ver las nuevas formas del Crucificado ¡Gloria!
Ante la Puerta Latina quieren bañar a San Juan de Patmos,
su baño no es el del espejo y el pie que se adelanta,
para recoger como en una concha la temperatura del agua.
No es su baño el del cuerpo remilgado que vacila
entre la tibieza miserable del agua y la fidelidad miserable del espejo.
¡Gloria! El agua se ha convertido en un rumor bienaventurado.
No es que San Juan haya vencido el aceite hirviendo:
ese pensamiento no lo asedia, no lo deshonra.
Se ha amigado con el agua, se ha transfundido en la amistad omnicomprensiva.
No hay en su rostro el orgullo levísimo, pero sí dice:
Allí donde me amisté con el aceite hirviendo, id y construid una pequeña iglesia católica.
Esa Iglesia es aún hoy, porque se alza sobre el martirio de San Juan:
su prueba la del aceite hirviendo, martirizada su sangre.
Levantad una iglesia donde el martirio encuentre una forma.
Todos los martirios, la comunión de los Santos,
todos a una como órgano, como respiración espesa, como el sueño del ave,
como el órgano alzando y masticando, acompañando la voz,
el cuerpo divino comido a un tiempo en la comunión de los Santos.
El martirio, todos los martirios, alzando una verdad sobrehumana:
el senado consulto no puede declarar sobre la divinidad de los dioses.
Sólo el martirio, muchos martirios, prueban como la piedra,
hacia sí, hacia el infierno sin fin.
Los romanos no creían en la romanidad.
Creían que combatían sus pequeños dioses, hablando
de la ajena soberbia, y que aquel Dios era el Uno que excluía,
era el Uno que rechaza la sangre y la substancia de Roma.
La nueva romanidad trataba de apretarse con Roma,
la unidad como un órgano proclamando y alzando.
Pero ellos volvían y decían sobre sus pequeños dioses,
que había que pasar por la Puerta Latina,
que el senado consulto tenía que acordar por mayoría
de ridículos votos que habían llegado nuevos dioses.
Llegaría otra prueba y otra prueba,
pero seguirían reclamando pruebas y otras pruebas.
¿Qué hay que probar cuando llega la noche
y el sueño con su rocío y el rumor que vuelve y abate,
o un rumor satisfecho escondido en las grutas, después en la mañana?
En Roma quieren más pruebas de San Juan.
El martirio levantando cada iglesia católica,
pero ellos seguían: pruebas, pruebas.
Su ridícula petición de pruebas,
pero con sus mantos sucios y paños tiznados
esconden sus llagas abultadas,
como la espiral del canto del sapo enviada hacia la luna,
pero le ha de salir al paso el frontón de la piedra,
del escudo, del cuchillo errante que busca las gargantas malditas.
San Juan está de nuevo preso,
y el Monarca en lugar de ocultar el cuadrante y el zodíaco
y las lámparas fálicas que ha hecho grabar en la paredes altivas,
ha empezado a decapitar a los senadores romanos,
que llenos de un robusto clasicismo han acordado que ya hay dioses nuevos.
San Juan está de nuevo en el calabozo, serenísimo,
como cuando sus lecciones de Éfeso y cuando vio que el óleo hirviendo
penetraba en su cuerpo como una concha pintada,
o como un paño que recoge el polvo y la otra mitad
es de sudor y el aire logra tan sólo la eternidad de ese paño y polvo y sudor.
San Juan pasa del calabozo al destierro, y su madre,
desmayada que fue en una nube,
se acoge a la muerte, y puede estar serena:
el destierro es también otra nube, acaso pasajera.
Y mientras San Juan está en el destierro,
el cuerpo de su madre está escondido en una caverna,
pero es que está sintiendo en una noche invisible
que su madre está en una caverna.
Las pesadillas de la madre insepulta,
escondida en una caverna, no corroen su visión admirable.
Cuando San Juan quiso cortó las ramas de la sombra reproducida,
que ya no volverá a saltar en el bastón del Monarca.
Y saltó del destierro a la nube, de la nube bajó a la caverna,
como en la línea de un ave,
como la memoria de un astro húmedo y remontado.
La madre está muerta en la caverna,
pero despide lentas estrellas de un aroma perpetuo.
La nube que trajo a San Juan se va extendiendo por la caverna,
como el órgano que impulsa las nuevas formas del Crucificado.
San Juan no tiembla, apenas mira, pero dice:
Haced en este sitio una pequeña iglesia católica.

6.3.14

Ars poetica - C.E. Feiling

El áspid, balada, creo,
fue un burdo recurso y pleo
nasmo es Aristeo.

En mi versión, cuando dríada
pasmóse ante el caramelo
de algún pastor, a la Ilíada
no quiso el marica Orfeo
anticipar con su celo;
renegó del gineceo
como de Ariadna Teseo.

El párvulo de Calíope
ad ínferos sin mortaja
no descendió, sino etíope
o nubio rimo amebeo
solaz que le dio ventaja.
¡A cuántos, en tal recreo,
brindó su canto Orfeo!

Un fin que la historia cuenta
condigno es con esta trama:
las naifas envidia cruenta
movieron contra el deseo
del poeta; percanta fama
me lo amuró. Según leo,
en varios trozos a Orfeo
se tragó Leteo.

--
(Gracias, Alejandro.)

8.9.13

TRATTATO DE GLOSAS SOBRE CLÁUSULAS - Gerardo Deniz

TRATTATO DE GLOSAS SOBRE CLÁUSULAS
Y OTROS GÉNEROS DE PUNTO EN LA MÚSICA
DE VIOLINES NUEVAMENTE PUESTOS EN LUZ

He compuesto un nutrido repertorio
para el rabel que siempre te acompaña;
deja que lo descubra y te lo taña,
primero en mixolidio, luego en dorio.

No rehuyas el ímpetu amatorio
del estro encabritado si te baña,
a tu noble instrumento mucho daña
vegetar entiolado y sin holgorio.

Es hábito feliz del virtuoso,
para lograr muy suaves arabescos
untar de una resina el arco airoso.

Cubre el que en tu rabel, doncella altiva,
derramará sus dones principescos
-¿será mucho pedir?- con tu saliva.

29.8.13

Predicciones - Paula Peyseré

LUNES

:::::::Las transiciones acaban por desatarse
y los pedazos de pared descascarada caen.
El festejo que se desarrolló
con menos gala de la correspondida,
suspenderá la pieza de baile.
No te sale desatanudos,
te sale atacabos.


MARTES

:::::::Cualidad compulsiva.
Aumenta la expresión con los ojos
a lo largo del día y un pico a la tarde.
Nace repentina una inmensa amistad con alguien,
prueba de la intensidad que te aflora.
Tené cuidado de que la gente con quien tratás
se presente tal cual es.
No será raro que busquen engañarte,
atolondrados en la causa de verte saltar compulsivo.
Procurá no involucrarte en conversaciones extensas.

Durante este período deberás enfrentar
consecuencias de acciones pasadas.
Podés mostrarte inclinado a dar la espalda
e incluso refugiarte en las drogas o el alcohol.
No llevarán al lado que preferís, pero el sol de tu pecho
compone hoy tu encanto
y pondrá estrofa heavy
a la desmesura que emprendas.


MIÉRCOLES

:::::::Apoyo y nutrición te sale.
Un efecto pequeño, pero todo hay en tu viña.
Serás capaz de comunicar tus sentimientos
más lejos, con ritmo, con folklore.
Te nutrirás sólo de aquello que puedas soltar.
Hoy, Nueva Luna / Eclipse solar (t)


1.8.13

Hae Puellae - J. R. Wilcock

Como un viajero persa cautivo en tierra escita
más solo entre los bárbaros que Simeón Estilita
escucho en la azotea de mi casa el llamado
lejano de unos pájaros sobre un cielo dorado
que buscan en los juncos del Nilo su alimento
oigo hablar de las Cícladas y no sé si es el viento
o pies que huyen desnudos ya al sol sobre la arena
entre restos de espuma que el viento desordena
son ellas sin embargo las mujeres del mar
que en las calles del centro oigo a veces cantar
detrás de las dos Dársenas y de la Costanera
cuando el invierno arrastra su trapos por la acera
las verdaderas dueñas del collar de Teodora
las sopranos eternas la familia escultora
las santas que escribían Xristo en las catacumbas
y adornaban con peces las tapas de las tumbas
las únicas personas que vivieron en Ur
las alegres cretenses que no pisan el Sur
hijas de la memoria con flautas y banderas
que en la noche sin término recorren las praderas
donde los unicornios fornican con leones
y las reinas con bestias de grandes proporciones
anotando en cuadernos que la sombra pervierte
fragmentos del coloquio del hombre con la muerte
cariátides sin manos de las quintas latinas
musas que lame el humo del tiempo entre las ruinas.

18.7.13

Pura, sedienta y mal alimentada... - Francisco de Quevedo

Pura, sedienta y mal alimentada,
medrosa luz, que, en trémulos ardores,
hace apenas visibles los horrores
en religiosa noche derramada,
arde ante ti, que un tiempo, de la nada,
encendiste a la aurora resplandores,
y pobre y Dios, en templo de pastores,
barata y fácil devoción te agrada.
Piadosas almas. no ruego logrero,
aprecia tu justicia con metales,
que falta aliento contra ti al dinero.
Crezcan en tu pobreza los raudales,
que den alegre luz a Dios severo,
y se verá en tu afecto cuánto vales.

7.4.13

Iris - Eugenio Montale (Traductor: Alejandro Patat)


Cuando, de golpe, San Martín desprende
sus brasas y las atiza en el fondo del oscuro
fogón de Ontario,
estallidos de piñas verdes entre las cenizas
o el humo de una infusión de amapolas
y el Rostro ensangrentado en el sudario
que me separa de ti;

esto y poco más (si poco
es una señal tuya, un guiño, en la lucha
hacia un osario, sin
salida, mientras zafiros celestes,
palmares y cigüeñas en una sola pata no ocultan
la vista atroz al pobre
Nestoriano extraviado);

es cuanto de ti llega desde el naufragio
de mi pueblo, del tuyo, ahora que un fuego
de hielo trae a la memoria la tierra
que es tuya y que no viste; y otro rosario
entre los dedos no tengo, ni otra llama
sino ésta de resina y de bayas,
te ha alcanzado.


+++

El corazón de otros no es semejante al tuyo;
el lince no se parece al hermoso gato siriano
que acecha al pájaro mosca sobre el laurel,
más tú los crees iguales si te aventuras
fuera de la sombra del sicómoro
¿o es, tal vez, esa máscara en el lienzo blanco,
esa efigie de púrpura que te ha guiado?

Para que tu obra (que de la Suya
es una forma) floreciera en otras luces,
Iris de Canaán, desapareciste
en ese nimbo de muérdagos y bruscos
que conduce tu corazón
en la noche del mundo, más allá del espejismo
de las flores del desierto, tu familia.

Si apareces, aquí me regresas, bajo la pérgola
de vides desnudas, junto al embarcadero
de nuestro río -y la chalana no vuelve atrás,
el sol de San Martín se deslíe, negro.
Más si retornas no eres tú, ha mudado
tu historia terrenal, no esperas
la proa en tu orilla,

no tienes miradas, ni ayeres, ni mañanas;

porque la obra Suya (que en la tuya
se transforma) debe ser continuada.

8.2.13

Weinenden Herzens - Robert Walser

Cuando pienso en vos, siento
muchas cosas, Jesús.
Porque me enciendo
con el nombre confuso de tu beso.

Vos seguís en la nieve
firme, como quieren los pobres,
los pobres que, se dice,
te han hecho sufrir tanto.

Pero la obra nunca fue de ellos,
ni el horror de tu muerte,
ni aquellas soledades, no.
Aquello fue una furia de borrachos.

Fue el crimen de brutos bandidos,
que eran ricos y pervertidos.
La pobreza no tiene, con la fuente
de la sangre derramada, nada que ver.

Creo advertir que bajo la pobreza
hay una herida silenciosa,
hombres separados, dispersos
como la nieve suave.

Y como a sí, la luz se mira,
Jesús los está viendo,
ondeando sin descanso
su rubia cabellera.

A veces, el buen Jesús ríe
al verlos, con dulzura,
y sucede un milagro
que consuela como la noche.

A la mañana, permanecen
las huellas de sus pasos en la nieve.
Como ofrenda a los pobres, los heridos
que, dicen, le han hecho sufrir.

6.12.12

Parsifal - Rubén Darío


Violines de los ángeles divinos,
sones de las sagradas catedrales,
incensarios en que arden nuestros males,
sacrificio inmortal de hostias y vinos;
túnica de los más cándidos linos,
para cubrir a niños virginales,
cáliz de oro, mágicos cristales,
coros llenos de rezos y de trinos;
bandera del Cordero, azul y blanca,
tallo de amor de donde el lino arranca,
rosa sacra y sin par del Santo Graal.
¡Mirad que pasa el rubio caballero
mirad que pasa, silencioso y fiero,
el loco luminoso : Parsifal!

4.10.12

Laudes creaturarum - San Francisco de Asís


Dios bueno, omnipotente, altísimo Señor,
a ti las alabanzas, a ti las bendiciones, la gloria y el honor.

A ti solo, Señor, son debidas, y ningún hombre es digno de nombrarte.

Bendito seas mi Señor, y todas tus criaturas, especialmente nuestro hermano el sol,
que nos da el día,
y por el cual nos iluminas.
Es hermoso y radiante en su esplendor,
y nos habla de Dios.

Bendito seas mi Señor por nuestra hermana la luna y las estrellas,
por hacerlas tan claras, luminosas y bellas.

Bendito seas mi Señor por nuestro hermano el viento,
por el buen y el mal tiempo,
por el aire en el que nos sostenemos.

Bendito seas mi Señor por nuestra hermana el agua,
porque es útil y humilde, porque es valiosa y casta.

Bendito seas mi Señor por nuestro hermano el fuego,
que ilumina la noche, y es fuerte, alegre y bello.

Bendito seas mi Señor por nuestra hermana, madre Tierra,
que nos dirige y nos sustenta,
y da frutos y flores de colores y hierba.

Bendito seas mi Señor por los que saben perdonar por tu amor,
y se mantienen fieles en la tribulación.
Benditos los que sufren con paciencia y en paz,
tú, Dios omnipotente, los recompensarás.

Bendito seas mi Señor por nuestra hermana la muerte corporal
de la que ningún hombre vivo puede escapar.
Desdichados los que ella halle en pecado mortal,
felices los que encuentre en tu fidelidad,
pues la segunda muerte no los podrá dañar.

Alabemos a Dios, démosle gracias, bendigámoslo,
con humildad sirvámoslo.


(Hermosa traducción de Alejandro Crotto.)

3.6.12

Me hiciste, ¿y se descompondrá tu obra? - John Donne

Me hiciste, ¿y se descompondrá tu obra?
Repárame, mi fin está cercano;
ya me alcanza la muerte con su mano
y mis placeres el ayer se cobra.
Mis ojos a mirar ya no se atreven,
el terror de la muerte me rodea
y mi trémula carne se estropea
por sus pecados, que al infierno mueven.
Sólo tú estás arriba, y me levanto
si dejas que te mire. Eso me alienta.
Pero el viejo enemigo aquel me tienta
y ni por una hora yo me aguanto.
Sea tu Gracia, al evitar mi yerro,
imán para mi corazón de hierro.

(Trad. Ezequiel Zaidenwerg)

28.5.12

Thou hast made me... - John Donne

Tú me hiciste, ¿seré tu obra arruinada?
Cúrame ahora, para mí se acaba;
iba a la muerte, y ella se apuraba,
mis placeres de ayer ya no son nada.
No quiero abrir los ojos: vía oscura
de muerte y desesperación delante,
terror de carne débil que constante,
en pecado, al infierno se apresura.
Permaneces arriba, y aunque suelo
por tu signo anhelar el alcancarte,
tienta el viejo enemigo con su arte,
y ni una hora logro estar en vuelo.
Que tu Gracia me aleje de ese fiero
y forja tú mi corazón de acero.

8.12.11

La espiga - Rubén Darío



Mira el signo sutil que los dedos del viento
hacen al agitar el tallo que se inclina
y se alza en rítmica virtud de movimiento.
Con el áureo pincel de la flor de la harina

trazan sobre la tela azul del firmamento
el misterio inmortal de la tierra divina
y el alma de las cosas que da su sacramento
en una interminable frescura matutina.

Pues en la paz del campo la faz de Dios asoma.
De las flores urnas místico incienso aroma
el vasto altar en donde triunfa la azul sonrisa;

aún verde está y cubierto de flores el madero,
bajo sus ramas llenas de amor pace el cordero
y en la espiga de oro y luz duerme la misa.

2.9.11

Canzonetta - P. P. Pasolini

La Primavera duerme ligera
sobre la tierra frente al mar.
Ha muerto ayer por la noche,
y sin embargo es inmortal.

Mil veces yo he visto
su fin: pero ahora no sé
si es un tiempo del mundo,
o si es solamente luz.

Duerme. No vive y no muere: duerme.
Algo duerme, brillando frente al mar.

2.7.11

En la Ascensión - Fray Luis de León

¿Y dejas, Pastor Santo,
Tu grey en este valle hondo, oscuro,
Con soledad y llanto;
Y Tú, rompiendo el puro
Aire, te vas al inmortal seguro?
Los antes bienhadados,
Y los ahora tristes y afligidos,
A tus pechos criados,
De Ti desposeídos,
¿A dó se convertirán ya sus sentidos?
¿Qué mirarán los ojos,
Que vieron de tu rostro la hermosura,
Que no les sea enojos?
Quien oyó tu dulzura,
¿Qué no tendrá por sordo y desventura?
Aqueste mar turbado
¿Quién le pondrá freno? ¿Quién concierto
Al viento fiero, airado?
Estando tú encubierto,
¿Qué norte guiará la nave al puerto?
Ay, nube envidiosa
Aun de este breve gozo, ¿qué te aquejas?
¿Dó vuelas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!

1.5.11

de Stabat Mater - Jorge Aguilar Mora

Han venido a tocar hasta mi puerta,
sin alas, dolorosos,
los ángeles de todas las edades,
jurando por el juicio sin memoria,
pidiendo en mi limosna que les crea.
Latidos en harapos, razón que sólo es,
traen grandes voces, solares, desquiciadas;
con espuma de huérfanos pronuncian:
"Dios ha muerto, mortales, Dios ha muerto".

Han venido a tocar y está mi puerta
abierta para todos los secretos,
y allí siguen llorosos, exentos, qué más, desgañitados,
como signos desgarrados de un imperio
que ha dejado de ser lo que es la tierra:
la madre, nuestra madre, la quimera.

Junto a ellos, que no atinan a irse,
está de pie este día, erguido como un amo,
exuberante, de carne cenicienta, destacada
en el gusto de criar las cicatrices:
y ya todos repiten, jadeantes, gemebundos,
que Dios fingió su muerte,
que anda por las calles, que anda como ellos,
resuelto, plañidero, mocoso, ensimismado.

Han venido, se han quedado en el vano,
y se ha quedado con ellos este instante
de súbita orfandad, de estúpida caída.