
¡Oh, niñas locas!, sin ninguna luz
en la noche, tropiezan van llorando,
nada las guía en esa calle presa
-tiene la calma de refinerías,
bosques alucinados de los doques-,
envuelta por la vía de las clínicas
grandes, las comisarías, los trenes.
Esas chicas parecen las batallas
de la sombra en la torre de petróleo,
un ciprés nace del alto horno y quema
el carbón de los ojos-fantasmitas:
y el cielo permanece tan oscuro
como si un descampado de la selva
fuera, o un galpón abandonado, último
edificio del mundo, no hay Dios.
12.8.09
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
4 comentarios:
muy lindo
eso mismo
(las batallas de la sombra en la torre de petróleo-!).
Hola...llego desde Principio de Incertidumbre.Voy a darme una vuelta.Saludos sureros.
hola germán, ¡bienvenido!, volvé y nos leevemos
Publicar un comentario