Benjamin - Calle de mano única
Me senté de noche, presa de un dolor violento, en un banco. Frente a mí, dos chicas se sentaron en otro. Parecían querer hablar de algo en confianza y comenzaron a susurrar. No había nadie cerca, excepto yo, y yo no habría entendido su italiano por más alto que hablaran. Pero no podía resistir la sensación, ante ese inmotivado murmullo en un lenguaje que me era inaccesible, de que estaban aplicando un paño frío al lugar dolorido.
Citado en Steinberg, M. Escuchar a la razón. Cultura, subjetividad y la música del siglo XIX, Buenos Aires, FCE, 2008 (trad. de T. Arijón).
1 comentario:
Los gestos y las palabras, en cualquier idioma, convocan a nuestros propios dolores y tantos paños fríos.
Por suerte nos podemos reconocer en los otros.
Saludos.
Publicar un comentario