19.3.10

De Loof

"Hay dos ramas: están los chetos y los pardos, como siempre. Es la historia de la secundaria que se sigue repitiendo. No lo cambias con el mejor desfile del mundo ni con ningún talento. En el fondo siempre está 'cuál es tu apellido, quienes son tus padres, dónde vivís´. Toda la vida me sentí un pardo, pero traté de que los chetos me respetaran, que me invitaran a sus fiestas. Hoy, a mis 47 años, sigue siendo igual. Es la historia de mi vida. Es tan gracioso que la vida se reduzca a eso, a conseguir que te inviten a una fiesta, a que ciertos gestos te hagan sentir menos pardo, a buscar esa legitimación. Y lo voy a seguir haciendo, va más allá de mí: no es mental, es algo natural, está en mi sangre".

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