Hardcore IV: Literatura*
Escritura musical, ritmo, estructuras musicales. Las múltiples maneras musicales, intentadas por poetas, escritores (y la crítica) a lo largo de varios siglos, nos habilita a no pensar en un uso descuidado, o de préstamos ilegales entre ambas artes (o formas artísticas): literatura y música son más bien una comunidad posible entre la escritura, la voz poética, los restos, la música (sus materiales, su escritura) y la lectura. Particularmente es posible, en la misteriosa relación significante con lo no-conceptual y "el sentimiento", el álgebra vitalista que tiene lugar en una sintaxis en devenir. Es posible realizar una lectura que dé cuenta de estas relaciones, aunque sea muy difícil de asir en una sola fórmula expresiva. Buenas metáforas, metáforas rotas. Se trata de experiencias de la palabra que arriesgaron y arriesgan a decir más allá de sí, hasta ser como una piedra, un sonido, un ángel, un otro. Sin exageraciones esotéricas, no es necesario caer en una jerga: sino darse al juego de la lengua y la danza, a la retórica que escinde el mundo. Se trata de una ética, claro.
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