Hard Candy
Funes pone este post y se hace un par de preguntas; como se trata de un tema que nos interesa, ensayo alguna respuesta.
Los cuentos de hadas son como el viento, la sangre, la piel; no lo digo yo, lo dice Callois, por ejemplo: se trata de imaginarios que provienen del mundo natural y sus devenires. El cuento de hadas y sus protagonistas parecen ser una de las formas más profundamente telúricas (en tanto asociadas a la Tierra), una organización de elementos naturales (reorganizada desde el romantcisimo, como Tierra Madre. Tienen una vecindad con las fuentes, los bosques, los animales, las fases lunares, las plantas. Fundan, además, el imaginario infantil (para bien y para mal), por eso pueden ser origen de fantasías aniquiladoras (el talle princesa).
Las mutaciones de los arquetipos de hadas son enormes y están extendidas por todo el orbe; permanecen, aun dentro de las probabilidades mutantes de la cultura post-pop que habitamos: Barbie Rapunzel, las jóvenes modelos suicidas rusas, las incontables caperucitas, Disney sobre hielo, etc., etc., los análisis estructuralistas de los cuentos populares rusos, el psicoanálisis, las bebotas con canastitas, etc., la bizarra Taringa, etc. En el mundo de la música "académia" (¡cof!) hay una gran cantidad de obras que se inspiran en esa tradición (los compositores son como niños). O las niñas vestidas como hadas en las casas modelo de norteamérica, en los films independientes de los '90 (Welcome to the doll house, ¡gracias Nat!)... Algunas de las historias de Kafka parecen relacionarse con el mundo maravilloso del cuento de hadas, Praga es una ciudad de ensueño, el modelo arquitectónico del parque temático; tal vez, Kafka se apropia de la máquina de escritura del cuento de hadas, de la permutación hombre-máquina-cosa, de la enseñanza sobre el cuerpo ("En la colonia penitenciaria").
Me parece que los príncipes pavotes que vienen a ordenar el mundo femenino tenían y tienen -especialmente a partir de la apropiación burguesa de estas sanguinarias historias- como función, precisamente, reintegrar al relato edípico de la sociedad las fugas de esas jovencitas -en cuyos cuerpos latía el linaje humano- para reintegrarlas a la cultura (el tejido, como dice Daniel Link, propio de las mujeres).
Sueños y plantas ponzoñosas (drogas), enfermedades (largas temporadas en coma, podríamos decir), potencia erótica, Ley: alrededor de las princesas o niñas plebeyas que mueren al flash de un puente parisino (¿eh?) se agitan las oscuras cavernas del sentido. La resaca del mundo.
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Oh my genitor!

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