21.8.10

René Girard - (¿Para qué poetas en este tiempo desamparado?)



Al igual que Hölderlin, por mi parte pienso que tan sólo Cristo nos permite encarar esa realidad sin volvernos locos. El apocalipsis no anuncia el fin del mundo; funda una esperanza. Quien repentinamente ve la realidad no está en la desesperanza absoluta de lo impensado moderno, sino que recupera un mundo en que las cosas tienen un sentido. La esperanza sólo es posible si nos atrevemos a pensar los riesgos del momento actual. A condición de oponerse al mismo tiempo a los nihilistas, para quienes todo no es más que lenguaje, y a los "realistas", quienes niegan a la inteligencia la capacidad de palpar la realidad: los gobernantes, los banqueros, los militares que pretenden salvarnos, mientras día a día nos hunden un poco más en la devastación.

Clausewitz en los extremos. Política, guerra y apocalipsis, Buenos Aires, Katz editores, 2010 (traducción de Luciano Padilla López).

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