2.9.10

Cántico de las criaturas

Fue Liszt quien impuso esta idea del paisaje sonoro, y con una ambigüedad tal, que ya no se sabe si el sonido remite a un paisaje asociado o si, por el contrario, un paisaje está de tal forma interiorizado en el sonido que ya no existe más que en él.

Ayer, con la lluvia pasándome por encima (de la cabeza y el corazón), crucé el Parque Centenario camino a una escuela. Era muy temprano. Los pájaros (pitoués, gorriones, horneros, calandrias, etc.) cantaban. Apagué la radio y me puse a escucharles.
¡Cuántas voces, trinos, melodías, ritmos! Recordé algunas canciones (una melodramática de Franco Batiatto), pero la canción de las aves se imponía sobre todo (hasta por sobre mi memoria). En el medio del parque -¡qué alegría!- casi no se escuchaba el ruido del tránsito. Cada vez me concentraba más en la multitud de sonidos microtonales, polirrítmicos, cercanos y tan extraños. Era enloquecedor, también. Cada uno de ellos trazaba el arco que le dictaba una vida original; algunos tal vez cantaban (eso: cantaban), otro sometíase a una gozosa mutación. Los pájaros y los árboles hacen comunión, pensé. Contrapuntos, repeticiones, disonancias, extrañas armonías; personajes rítmicos, paisajes melódicos. ¡Olivier Messiaen! Esa música (racional, teológica), inspirada en el canto de las aves; o más precisamente, en la transposición a los instrumentos humanos de las figuras musicales que emiten.
Y, claro, en esas condiciones, despojada de la retórica romántica y moderna -aunque Messiaen haya enseñado a discípulos ferozmente modernistas (Boulez)- hasta las obras más delicadas -las de piano solo, por ejemplo- sin orquestas monumentales, ni ondas martenot, tienen que sonar como una sudestada, una menaza, un don, un trasatlántico cayendo del cielo. Aunque a esta música la toque una niña, delicada y vestida de taquitos, se trata de catedrales.



"Por la mezcla de sus cantos, los pájaros hacen superposiciones (...). Sus contornos melódicos (...) superan en fantasía la imaginación humana. (...) es ridículo y vano copiar servilmente la naturaleza, vamos a dar algunos ejemplos de melodías tipo “pájaro”, que serán una transcripción, transformación, interpretación de los silbidos y trinos de nuestros pequeños servidores de la inmaterial alegría".

Technique de mon langage musical, citado en: Willems, E. El ritmo musical, trad. V. Hemsy de Gainza, Buenos Aires, EUDEBA, 1964, pág. 146

No hay comentarios.: