Roberto Calasso - El rosa Tiepolo
Giorgio Manganelli ha explicado con elocuente sutileza por qué hacía falta un ángel -y en particular ese ángel de Udine-- para anunciar el despliegue de la pintura de Tiepolo: "El Tiepolo no es sólo un pintor de ángeles, pero se tiene la impresión de que poseía una fantasía supersticiosa, dispuesta a desencadenarse ante el primer resplandor que le rozase la vista. Podría ser Jupiter o un mensajero de la fecundidad a la cavilosa Sara: era siempre una luz envuelta, una luz con sandalias preciosas, un relámpago milagrosamente firme y elegante." Esta descripción antecede a una sentencia definitiva: "Es un idólatra de la luz vestida de ser humano." Estas pocas palabras ofrecen los elementos indispensables para acercarse al Tiepolo: la luz, el teatro (la máscara, el disfraz). Y sobre todo, la idolatría, la natural reverencia a la imagen.
(Trad. E. Dobry)
(Trad. E. Dobry)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario