¿Viste a la furibunda sangre darse
un cervatillo solitario en lance
en
su belleza negra y remontar
a su inmortal desplante, sin peligro
sobre
el vapor sonoro del asfalto?,
¿los
suspiros de chicas que han venido
a
ver la encarnación de las esencias
que
en la cruz de este día se movía
entre
los prados de ambulancias blancas?
Fajaban
nuestros pies las delicadas
briznas
de un salmo viejo, y miramos
las
raíces, las nubes con amor.
¡Qué extrañas, las figuras! Son espigas
derramadas
en cien vasos de alcohol,
que
en el baño se peinan y se arreglan,
frente
al helado espejo fluorescente.
Estampita
amorosa, en la llanura
les
besa la mejilla, el mundo; es una
carroña,
el mundo es (¡ay!) una sangría.
2 comentarios:
¡Qué bueno, Diego!
Abrazo.
Ale, es una 2º versión de un fragmento del poema 01.determinadorumor.com.ar
¡Gracias!
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