Hardcore 3: Los sentimientos son en sí mismos sorpresas.
Hola Juanito.
Estuve escuchando algunas cosas de jorge sad. Me gustaron, aunque decir "me gustó" con este tipo de música es extraño. Porque no habría (en primera instancia) una identificación emotiva, porque se trata de sonidos que envuelven a los otros sonidos (los musicales). Y, sin embargo, cuando uno escucha hay una deriva sorprendente... Lo que está aquí trabajado es un disco del mundo, un pedazo de fierro, el sonido de una orquesta, chillidos... da la casualidad que estaba leyendo una entrevista al filósofo Kojeve, y me pareció que este tipo de arte hace evidente cierta idea que en Europa tienen (fatalmente) de la historia, nada para despreciar, tratándose del viejo mundo, pero totalmente Europea. Se trata de una música, ponele, final, que dice "¿cómo seguir?", todo el tiempo, occidental...
Algo así había en la música de Beta Band: sólo que estos sonidos en la hermosa banda escocesa quedaban enmarcados dentro de canciones pop: tan desmembradas como estas experiencias musicales podían ser ya, y nunca más. Pero podías cantar mientras tu cerebro chispeaba en el resplandor de ecos, sobregrabaciones, sonidos electroacústicos (especialmente, la pieza the hole, de Sad me hizo pensar en estas cosas).
Ah, cuántos espectros sonoros hay en el espacio. Siempre me acuerdo de que Silvina Ocampo (¿o Victoria?, creo que Silvina) estaba maravillada con la permanencia del sonido en el aire, que inalterable no acaba, sino que permanece imperceptible. Conversaciones y roces arrullando para siempre al mundo. Esas particulas del lenguaje tienen un poco de la música suave de lo que existe para nuestros sentidos y lo que los compone de otra manera: (in)alterable, (im)perceptible.
Esta música, hecha de los fragmentos del pasado se desvanece en las esquirlas del presente.
Un abrazo,
Diego
2 comentarios:
Hola Diego, gracias por tu comentario sobre mi música! la frase me parece increible... desde ya gracias por tu tiempo....
un abrazo
js
jorge.sad@gmail.com
Jorge: no sé qué decir, me encuentro gratamente sorprendido.
Mis palabras no son más que un balbuceo, a partir de una charla que tuve con juanito, quien me conto de tu trabajo con -y que estudió contigo- el MAX, el programa del IRCAM.
De tu música me gustó eso que intento decir: un ritmo humano, un resto del ritmo del mundo y una promesa.
Pero dije muy poquito, muy poco, en realidad...
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