2.7.10

Campo adentro

¿A quién llevan al Campo Santo esos niños
bien en la última quema?
¿Al cadáver romántico alemán?
¿A qué prenden y apagan su Ideal?, ¿tienen miedo?
¿Mataderos?: La lírica del trono
provincial.

El Poeta Romántico toma, y mira
al camión de ganado
vacuno: "al matadero van los desclasados.
¡Fiambres del mundo! están muertos, AY
qué manera de estarse muertos, dios
mío: levantale la pollera a los ángeles
con los que sueñan en la faena.
Movelos –porque van a morir, ni duros ni
frágiles, son tiernos-.
Aunque se castiguen toda la noche al cielo
y tengan las manos pesadas de achurar espíritus livianos".


Se apaga una estrella en el cielo
o en la estancia encienden
una vela - la señora que limpia prende una vela
por la vida del hijito cansado.


En el extremo del campo, los baqueanos cósmicos
mastican el pasto, comen caracoles
y van a la playa a escuchar el silbido largo
del Atlántic-Sea Show. Y una familia se apaga
en la montaña de cascaritas (caracoles)
en la mezcla del aire, las cristales
saladas y la angustia joven.
Agnus Dei.


(¿Cómo hace ese chico al nadar
el giro impecable de irse,
si es un mundo él solo?)


Romántica y Revolucionaria
despierta en un ladrido de advertencia:
quema porque está quemada
en La Matanza, quemada por el sol
por la contabilidad y los archivos (que no conoce).


Las diez mil familias de enero
se queman en la foto y un camión que pasa
a toda velocidad.
En el destartalado barullo de los neumáticos
carga con un suspiro el adagio post-bienestar
de los novillos, al muelle y el viento
pone los revoltijos de la noche

-luciérnagas de todas las Clases,
y ya no las dejará dormir.

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