29.7.10

La música llama a su abismo (una nota al post anterior)

Quisiera decir que la música de las palabras -la elección de los traductores en este caso- produce una poderosa y abrumadora resonancia semántica que no puedo dejar pasar: palabras como traslado, desapareció poseen en Argentina una resonancia muy evidente. Traen (en su contorno) al aparato represivo del Estado, que asumió una de sus formas más despiadas hace pocos años.
Son palabras que hacen pensar en cuerpos ausentes, trasladados sin tumba, detenidos en un tiempo que tiene algo de fantasma, vacío, falta y presencia. Como si no hubieran conocido la muerte, a pesar de haberla sufrido.
Las cuestiones de la posibilidad de una traducción sostenida por una posibilidad divina (¿Benjamin?), o una forma que contendría en su interior la posibilidad cierta de trasladar a otra lengua quedó así en segundo plano.

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